La venganza es dulce, pero cuando se trata del Super Bowl, es legendaria. Los Philadelphia Eagles cumplieron su promesa y, con un juego impecable, vencieron 40-22 a los Kansas City Chiefs en la edición LIX del partido más grande del fútbol americano. Atrás quedó el amargo recuerdo de la remontada sufrida hace un año; esta vez, la historia tuvo un final distinto.
Desde el primer silbatazo, las Águilas salieron con la mira puesta en el trofeo Vince Lombardi. Jalen Hurts jugó con determinación, liderando una ofensiva que supo golpear en los momentos clave. Con pases quirúrgicos a A.J. Brown y DeVonta Smith, Philadelphia tomó una ventaja que jamás soltó.
Del otro lado del emparrillado, Patrick Mahomes intentó hacer su magia, pero se topó con una muralla verde. La defensiva de los Eagles fue implacable, forzando errores y anulando los intentos de reacción de los actuales campeones. Travis Kelce, usualmente el hombre de las grandes jugadas, fue limitado, y el genio de Andy Reid no encontró la fórmula para repetir la hazaña de 2023.
El reloj se agotó y la celebración estalló en las gradas y en toda Philadelphia. Los Eagles vuelan alto una vez más, reafirmándose como una de las franquicias más temibles de la NFL. Con este triunfo, la ciudad del amor fraternal escribe un nuevo capítulo de gloria en su historia deportiva.